Aute

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“Vivimos en una sociedad de humo, aunque hayan prohibido el tabaco en todas partes”
Aute celebra cuatro décadas de canciones con ‘Humo y azar’, un directo con sus mejores temas de amor

Sílvia Colomé | Barcelona | 10/12/2007 | LA VANGUARDIA

Para celebrar sus 40 años de carrera, Luis Eduardo Aute ha querido obsequiar a sus seguidores con un nuevo trabajo Humo y azar, que reúne sus principales canciones de amor. Al alba, Las cuatro y diez, Una de dos y 18 temas más suenan en el directo de un concierto celebrado en Córdoba el verano pasado.

-Este trabajo suena a despedida…
-No lo es. ¿Lo parece?

-Un poco.
-Es un disco imprevisto, producto del azar. Me iba a cerrar para grabar un nuevo trabajo cuando los de mi discográfica me preguntaron cuándo había editado mi primer disco. Dije que en el 67. Me respondieron que de eso hacía 40 años. No tenía la más mínima conciencia de ello. Me dijeron: “¿Por qué no hacer un disco conmemorativo?”. Dije: “Bien”. Me dijeron: “¿Qué tal un directo”? Y dije: “bien”. Me dijeron: “¿Por qué no grabamos en Córdoba?” Saben que es una ciudad que me fascina. Y dije: “Muy buena idea”. Y ha gustado tanto que me está empujando a hacer una gira. La empezaré el 31 de enero en el Palau de la Música.

-¿Suele dejarse llevar así muy a menudo?
-Cada vez más. Ya el disco anterior tuvo dos autores: el azar y yo. Me dejo llevar. Por mucho que me empeñe en algo, si es que no, será que no. La propia dinámica de la realidad me va conduciendo. Los hallazgos más importantes de la historia han sido fruto de la casualidad y de accidentes. Cada vez me dejo llevar más.

-¿Es cuestión de edad?
-No, de experiencia. Porque he visto que cuando me empeñaba en algo, no salía. Y cuando me he dejado llevar, he descubierto cosas y me ha ido bien.

-No es habitual dejarse llevar por el azar…
-La gente quiere seguridad, y el azar es dejarse llevar por la inseguridad absoluta, que tanto te acerca a un buen puerto como te hunde, y la gente no quiere hundirse. Pero cuando llegas a puerto, es estupendo. América se descubrió así.

-¿Y ha llegado a muchos puertos?
-He llegado a algún puerto, todos con los faros estropeados, pero he pisado tierra.

-Veo que el azar es clave en su vida. ¿Pero qué me dice del humo?
-Soy un gran fumador. El humo aparece en varias canciones. Humo es todo aquello que no importa en la vida, lo que ya ardió y se disuelve en la nada. Vivimos en una sociedad cada vez más llena de humo, aunque hayan prohibido el tabaco en todas partes. Vivimos en la sociedad de las apariencias, en la que todo lo que verdaderamente importa queda muy lejos.

-¿Qué es lo que importa?
-Sentirse vivo; no olvidar que no estás solo en el mundo, que hay otro que también quiere sentirse vivo; dar rienda suelta a la imaginación, mientras la sociedad lo prohíbe. Ser más sensible, inteligente, ser un ser humano. Tener cosas que contar. La dinámica es lo contrario. En este mundo de la simulación importa el traje, y no quien lo lleva. Vivimos en una sociedad de grandes almacenes.

-¿Y el amor?
-El amor es lo más importante, lo que nos aleja de la puta realidad, de la soledad, lo que nos hace soñar y tener autoestima. El estado de enamoramiento justifica toda una vida.

-¿Sabemos amar?
-Cuando estamos enamorados, sabemos amar. No se aprende a amar.

-Pues sus canciones son verdaderos tratados de amor. ¿Por qué escogió para Humo y azar solo canciones de amor?
-Quería que el pintor Julio Romero de Torres estuviera gravitando por todo el trabajo. La portada reproduce su obra Humo y azar. Él era el pintor de las mujeres, lo que me obligaba a que fueran canciones de amor, por la sensualidad de su pintura.

-¿Cómo ve sus canciones, 40 años después?
-Algunas las sigo cantando, las podría haber escrito ahora, pero de otra manera, porque tengo más recursos. Las primeras eran más ingenuas, simples, pero tenían el embrión de las de ahora. Sin ellas, no habría escrito las de después.

-Lluís Llach, por ejemplo, llegó un día que ya no quiso cantar más L’estaca. ¿Le ha ocurrido con algún tema?
-Es imposible que a Llach no le guste su canción. Al Alba la canto regularmente, y cada vez que lo hago, tengo la sensación que es nueva. Tiene varias lecturas. La canción perfecta es la que tiene muchas lecturas. No me arrepiento de ninguna, pero he corregido algunos textos. La experiencia te añade perspectivas distintas, pero el motor es el mismo.

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