¿Nos llegarán a sustituir en todo?

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El ‘lifestyle manager’ es el nuevo miembro de las familias de EEUU 

WASHINGTON (AFP) – Esperar al fontanero todo el día, hacer cola en una tienda para comprar la última consola de videojuegos, decorar el árbol de Navidad: cada vez más estadounidenses ocupados (y suficientemente adinerados) contratan para estas ingratas tareas a los ‘lifestyle managers’ o gestores de la vida cotidiana.

“La gente anda muy ocupada. No tiene tiempo de hacer nada y por eso estos servicios funcionan tan bien”, aseguró Ezra Glass, quien hace tres años, cuando tenía 25, creó en Washington su empresa de ‘lifestyle manager’. Con siete empleados, ofrece ocuparse de tareas que van desde llevar la ropa a la tintorería o pasear al perro hasta alquilar una avioneta privada o vender el coche y ocuparse de comprar uno nuevo.

Unas 650 firmas de gestión de asuntos cotidianos, 500 de las cuales se encuentran en EEUU, están agrupadas en la Asociación Internacional de Conserjería y Diligencias (ICEA, International Concierge and Errand Association). La idea de tercerizar las tareas cotidianas surgió en California y se desarrolló a finales de los 90. La tendencia también se extendió a Londres, donde los ‘life organizers’ (organizadores de vida) están muy solicitados.

“Es una profesión en auge. La gente quiere tener más tiempo para ella. Quieren disponer de más tiempo para hacer lo que les gusta, y prefieren delegar las tareas más ingratas”, explicó a la AFP Carla Mandell, secretaria general de ICEA. Las tarifas son variadas pero en Estados Unidos pueden ir de 45 a 110 dólares por hora dependiendo de la tarea. Algunas empresas, como Serenity Now, trabajan con suscripciones mensuales que van de 450 a 1.200 dólares.

La clientela es “adinerada”, admite Ezra Glass, cuyos servicios en Washington son usualmente contratados por empresarios o abogados. Según una encuesta de la ICEA, el 37% de quienes recurren a los servicios de ‘lifestyle managers’ tienen ingresos que en Estados Unidos son medianos, con salarios entre 50.000 y 100.000 dólares por año.

“La mayoría de nuestros clientes tienen ingresos de seis dígitos, pero no siempre son millonarios”, señala Lori Welch, directora de JCL (Just Call Lori), que trabaja en la región de Washington. “Esas personas trabajan muchas horas. Tienen dinero pero carecen de tiempo”, aseguró Welch, mientras se disponía a comprar los regalos navideños de un cliente demasiado ocupado como para recorrer tiendas.

Para los ‘lifestyle managers’, las fiestas navideñas es la temporada más activa. “Compramos regalos, los envolvemos, hacemos cola en el correo para enviarlos, elegimos los árboles de Navidad, los llevamos y armamos. Decoramos la casa”, asegura Welch, cuya cartera de unos cien clientes incluye a, al menos, 25 de contratación mensual regular.

“Lo más extraño de lo que me he tenido que ocupar fue llevarles un perro a unas personas en Colorado (oeste). Pero el perro tenía que ser colocado dentro de un automóvil particular, que debía ser un Ford Explorer. Entonces alquilé un auto para un perro”, se divierte Ezra Glass, que tiene previsto de aquí a dos años abrir otras tres firmas de ‘lifestyle management’, en Nueva York, Los Ángeles y Miami.

Me parece estupendo que se busque ayuda para según qué tareas, pero ¿comprar un regalo para alguien especial, llámese hijos, mujer, marido, padres…? Lo de dedicarse a hacer lo que uno le gusta y delegar las tareas más ingratas me parece perfecto, pero… ¿donde estará el límite?

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Paz mundial y orgasmo

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Convocan un orgasmo colectivo sincronizado y global en aras de la paz mundial 

La Nueva España Domingo 23 de diciembre de 2007 

Una pareja de pacifistas de EE UU propuso ayer que se haga literalmente «el amor y no la guerra» y convocó a la población mundial a que tuviese un orgasmo conjunto en favor de la paz global.

Para Donna Sheehan, de 77 años, y Paul Reffell, de 56, cualquier excusa es buena para luchar por la paz en el mundo, y si además se trata de hacerlo con un orgasmo, mucho mejor.

Por segundo año consecutivo, esta pareja de estadounidenses asentados al norte de San Francisco (California) organizó lo que llama el «orgasmo global sincronizado por la paz», que, según sus promotores, debía tener lugar ayer, 22 de diciembre, por ser el solsticio de invierno en el hemisferio boreal.

Aunque el momento álgido del solsticio se alcanzó a las 6.08 GMT, los promotores animaron a que todo el mundo dejase de lado sus quehaceres y tuviese un orgasmo en cualquier momento del día, eso sí, «tomando precauciones» y «por la paz mundial».