Botero y torturas

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Las pinturas de la vergüenza

El colombiano Fernando Botero presenta en Monterrey sus trabajos sobre las torturas de Abu Ghraib 

29/01/2008  La Vanguardia 

Monterrey. (EFE).- La polémica muestra de pinturas del colombiano Fernando Botero sobre la prisión iraquí de Abu Ghraib comenzó a instalarse hoy en la ciudad mexicana de Monterrey, donde será exhibida a partir del jueves, cuando el artista inaugure la exposición. 

Norma Garza, portavoz de Consejo para la Cultura y las Artes de Nuevo León, estado del norte de México del que Monterrey es capital, informó hoy a Efe de que Botero supervisará personalmente la disposición final de las 82 obras en las que plasmó las torturas sufridas por presos iraquíes a manos de soldados estadounidenses.

“Fernando Botero llegará en las próximas horas a Monterrey en un vuelo privado” y el mismo jueves realizará un recorrido privado por la exposición, que permanecerá abierta hasta el 23 de febrero, precisó Garza. Esta colección se ha expuesto hasta ahora en el Palacio Venecia de Roma, el Wurth Museum de la localidad alemana de Kunszelsau y la Pinacoteca de Atenas, así como en una galería de Nueva York, en Washington y en la Universidad de Berkeley (EE.UU.), lugar en el que las obras se establecerán de forma permanente cuando acaben su periplo mundial.

Parte de estas obras estarán incluidas en una retrospectiva de la obra de Botero que se organizará este año en Valencia, con unas cien piezas, mientras que una exposición de menor tamaño se celebrará en Barcelona en 2009.

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200 Aniversario del 2 de Mayo

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TRIBUNA: ARTURO PÉREZ-REVERTE

Cólera de un pueblo, certeza de una nación

En este año se cumple el 200 aniversario del 2 de Mayo en Madrid, una fecha políticamente incómoda, manipulada históricamente y usufructuada por los distintos regímenes, partidos e ideologías desde entonces

ARTURO PÉREZ-REVERTE 24/01/2008

Pocas fechas han sido tan interpretadas y manipuladas como el 2 de Mayo de 1808. Aquel estallido de violencia en Madrid tuvo consecuencias extraordinarias que hoy marcan todavía la vida de los españoles. Esa es la razón de que, durante 200 años, esa jornada haya venido siendo caudal histórico abierto a diferentes interpretaciones, materia apropiable por unos y otros, instrumento ideológico para las diversas fuerzas políticas implicadas en el proceso de construcción, consolidación y definición del Estado nacional.

El 2 de Mayo es una fecha políticamente incómoda. Lo fue ya desde el primer momento, aquel mismo día. Los madrileños, que como el resto de España habían sido incapaces de reaccionar ante la invasión napoleónica, estaban perplejos, también, ante la invasión de las ideas. Lo único claro para ellos era que las tropas francesas actuaban como enemigas, y que la paciencia ante tanto desafuero y arrogancia desbordaba el límite de lo sufrible por aquel pueblo inculto, sujeto a la tradición monárquica y religiosa. Su ira era más visceral que ideológica.

Como han señalado historiadores lúcidos que vieron más allá del lugar común de la nación en armas, sólo dos minorías perspicaces, la profrancesa y la fernandista -unos mirando hacia el futuro y otros hacia el pasado-, advirtieron lo que estaba ese día en juego; del mismo modo que más tarde, en Cádiz, sólo otras dos minorías inteligentes, la liberal y la servil, comprenderían la oportunidad histórica de aquella guerra y de aquella Constitución. La gran masa de españoles, el pueblo ignorante que peleó en Madrid y luego en toda España durante seis años más, intervenía sólo como actor, voluntario o forzoso, en la cuestión de fondo: no se trataba de la lucha de una dinastía intrusa frente a otra legítima, sino de un sistema político opuesto a otro. La pugna entre un antiguo régimen sentenciado por la Historia y un turbulento siglo XIX que llamaba a la puerta.

La épica jornada de Madrid ha sido trastornada por su propio mito. La gente que salió a combatir lo hizo por su cuenta y riesgo. Fue el pueblo humilde quien se hizo cargo, a tiros y puñaladas, de una soberanía nacional de la que se desentendían los gobernantes. La relación de víctimas prueba quiénes se batieron realmente: chisperos, manolas, rufianes, mozos de mesón, albañiles, presidiarios, carpinteros, mendigos, modestos comerciantes. El 2 de Mayo fue menos un día de gloria que un día de cólera popular que apenas duró cinco horas. Eso limita el ámbito inicial del mito, pero engrandece la gesta. Además, hizo posible lo que vino después: una epopeya nacional extraordinaria. Aquella jornada callejera, con sus consecuencias, dio lugar al 3 de mayo. Y a partir de ahí, de modo espontáneo y solidario, una nación entera se confirmó a sí misma sublevándose contra la invasión extranjera, y arrastró a los tibios, a los indecisos y a muchos de los que, por sus ideas avanzadas, estaban más cerca de los invasores que de los invadidos.

Un hecho singular es que, en estos 200 años, el 2 de Mayo no ha sido patrimonio exclusivo de ninguna fuerza política española; todas procuraron hacerlo suyo en algún momento. En los primeros tiempos, no sin cierta prudencia, la monarquía absolutista y la Iglesia católica lo reclamaron como propio. Luego tomaron el relevo los liberales. La España fiel a la Constitución de Cádiz volvió a hacer suya la insurrección, planteándola de nuevo como hazaña cívica de un pueblo soberano que habría peleado, heroico, para labrar su destino: una nación moderna, responsable, hecha por ciudadanos libres de cadenas.

También resulta esclarecedor el modo en que se han considerado las figuras de los capitanes de artillería Luis Daoiz y Pedro Velarde. Ya desde el primer momento, el absolutismo halló en ellos un argumento que oponer al del pueblo de Madrid como protagonista único de la jornada. Lo paradójico es que, del mismo modo, los militares liberales que durante el siglo XIX se pronunciaron por las nuevas ideas y el progreso también se justificaron mediante Daoiz y Velarde: modelos de oficiales que, poniendo a la nación de ciudadanos por encima de reyes y jerarquías, abrazaron la causa de la libertad y dieron la vida por ella, junto a un pueblo fraterno, protagonista de su destino. Lo mismo harían luego, con opuesto enfoque, Primo de Rivera y el general Franco.

Con el tiempo, la fecha del 2 de Mayo quedó, a menudo, englobada en el marco general de la guerra de la Independencia, como simple primer acto de ésta. Eso era más fácil de asumir por todos, y ahorraba debates. Frente a la realidad de unos pocos madrileños ignorantes, fanáticos del trono y la religión, saliendo a pelear ese día contra los franceses mientras el ejército permanecía en sus cuarteles y la gente de orden se quedaba en casa, el marco general de la guerra, la espontánea solidaridad épica y el esfuerzo común contra los invasores proporcionaban, en cambio, un espacio sólido; una indiscutible certeza de nación en armas y consciente, o intuitiva, de sí misma. De ese modo, hasta los carlistas hicieron suya la fecha. Tranquilizaba recurrir a palabras como abnegación, sacrificio y lealtad al Estado, al trono, a la tradición. Para los conservadores era más conveniente hablar de libertad de la patria que de libertad a secas. Hasta los mismos liberales, una vez alcanzado el poder, procuraron diluir el protagonismo del pueblo, distanciándose a favor de la burguesía en la que ahora se apoyaban. Todo esto habría de plantearse, desde diversos puntos de vista, en la agitada vida política española del reinado de Isabel II, la primera República y la Restauración, en términos de interés partidario. Ni siquiera el primer centenario, en 1908, hizo posible una auténtica conmemoración nacional, más allá de los actos puntuales y la retórica de unos y otros. Sólo los republicanos siguieron confiando en la fuerza del mito popular como ruptura revolucionaria. Y esa interpretación se mantendría, con altibajos y matices diversos, hasta la Guerra Civil.

En el primer tercio del siglo XX, el 2 de Mayo siguió sujeto a interpretaciones varias, tanto de la izquierda revolucionaria como de la derecha defensora de la religión y las tradiciones nacionales. En el País Vasco, donde el discurso reaccionario sabiniano aún no había cuajado en los extremos que alcanzó más tarde, el primer centenario se planteó como parte de un esfuerzo patriótico, incuestionablemente español, con las batallas locales de Vitoria y San Marcial. En Cataluña fue diferente. Allí, carlistas y católicos se ocuparon de los combates del Bruc y de los sitios de Gerona, con una lectura distinta: el somatén luchando en su tierra y por su tierra. Y es significativo que el catalanismo político prefiriera centrarse en la celebración del séptimo centenario de Jaime I el Conquistador.La Dictadura, la Segunda República, la Guerra Civil y el régimen franquista hicieron también sus interpretaciones particulares del 2 de Mayo. La izquierda radical asumió esa fecha para aplicarla al concepto del pueblo como protagonista de su propia historia -en la defensa de Madrid, un cartel republicano recurrió a la imagen del parque de Monteleón-, mientras el bando nacional también hacía suyo el símbolo, identificándolo con una España tradicional y católica, basada en el tópico de la indomable y valerosa raza.

Los últimos años del franquismo, la democracia y la Constitución de 1978 situaron otros asuntos en primer plano. Contaminado por la fanfarria patriotera del régimen, el 2 de Mayo fue víctima del nuevo discurso político. La insurrección madrileña y la guerra de la Independencia fueron arrinconadas por quienes, olvidando -y más a menudo, ignorando- la tradición liberal y democrática de esos acontecimientos, simplificaron peligrosamente el asunto al identificar patriotismo y memoria con nacionalcatolicismo; atribuyendo además, en arriesgada pirueta histórica, una ideología de izquierda a los ejércitos napoleónicos.

Ahora, al coincidir el segundo centenario con el desafío frontal a la Constitución de 1978 por parte de los nacionalismos radicales vasco y catalán, un interesante debate sobre las palabras España y nación española se anuncia en torno a cuanto el 2 de Mayo hizo posible e imposible. Esa fecha tiene hoy más actualidad que nunca: sugerente para nuevos tiempos y nuevas inteligencias, clave para entender la certeza de esta nación, discutible quizás en su configuración moderna, pero indiscutible en su esencia colectiva, en su cultura y en su dilatada historia. Antes de que la actual clase política convierta, como suele, también la fecha del segundo centenario en pasto de interés particular, mala fe e ignorancia, convendría tener todo eso en cuenta. El 2 de Mayo, con sus consecuencias, a ningún español le es ajeno.

Arturo Pérez-Reverte es miembro de la Real Academia Española y autor de Un día de cólera, novela-documento sobre el 2 de Mayo de 1808.

Saramago ya está en casa

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Saramago ya hace “vida normal”

El Nobel de Literatura portugués, ya fuera del hospital, está ilusionado por su nueva exposición en Lisboa

EFE – Lanzarote – 23/01/2008

El Premio Nobel de Literatura José Saramago hace ya “vida normal” en su casa del municipio lanzarteño de Tías, tras salir del hospital, y ha expresado su deseo de poder inaugurar en Lisboa una exposición sobre su vida, dijo hoy su esposa, Pilar del Río.

A principio de mes, el escritor portugués, de 85 años, ingresó de forma voluntaria en un centro hospitalario situado en las proximdades de su domicilio familiar en Lanzarote para, según su esposa, recuperarse de una neumonía que le fue diagnosticada en noviembre.

Pilar del Río aseguró que “si todo va bien” tanto ella como su esposo esperan poder asistir el próximo 23 de abril en Lisboa a la inauguración de la exposición “José Saramago: la consisencia de los sueños”, organizada por la Fundación César Manrique y dedicada al Nobel.

En su condición de presidenta de la Fundación José Saramago, Pilar del Río aseguró sentirse “tremendamente agradecidos” a la Fundación César Manrique y al Gobierno de Portugal por hacer posible que después de permanecer en Lanzarote, la exposición pueda ser vista en el Palacio de Ajuda, en Lisboa.

A juicio de la esposa de Saramago, “muchos portugueses van a disfrutar con la muestra” y, al mismo tiempo, “reconocerse a sí mismos en el recorrido vital de José Saramago”.

La exposición “José Saramago: la consistencia de los sueños” fue inaugurada el pasado 23 noviembre en la sede de la Fundación César Manrique y estuvo comisionada por Fernando Gómez Aguilera, director de la citada entidad.

En su día, Gómez Aguilera explicó que lo que más llamó la atención de Saramago sobre esta muestra de su trayectoria literaria fue sobre todo la sala dedicada a su infancia, “en la que había imágenes de los lugares de los que él guardaba memoria, de principios del siglo pasado y en particular de un pequeño cuaderno en el que están contenidas sus notas del años 1933, firmadas hoja a hoja, día a día, por su profesor y por su padre”.

La exposición se organiza en torno a una propuesta expositiva planteada por el comisario, en la que se reúnen manuscritos, primeras ediciones, numerosos cuadernos de notas del escritor para redactar sus novelas, agendas personales, material gráfico, prensa y audiovisuales.

Se muestran más de 500 documentos originales junto a otros tantos digitalizados y se contará también con la colaboración del artista escocés Charles Sandison, que ha preparado 3 piezas inspiradas en distintas novelas del escritor, que se mostrarán en cada una de las tres salas que componen el espacio expositivo dedicado a la vida, ideas y obra del escritor portugués, integrándose en el discurso global de la muestra, como un elemento más del discurso expositivo.

 

50 aniversario de Mortadelo y Filemón

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Los personajes del maestro Ibañez vieron la luz el 20 de Enero de 1958 en el tebeo ‘Pulgarcito’ publicado por la editorial Bruguera.

Janis Joplin

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SE CUMPLEN 65 AÑOS DE SU NACIMIENTO

Janis Joplin, el ocaso de una diosa de la generación ‘flower power’

Tenía apenas 27 años cuando murió de una sobredosis de heroína en octubre de 1970

¿Qué haría hoy si hubiera sobrevivido a sus excesos con las drogas?

Actualizado viernes 18/01/2008 11:28 (CET) EL MUNDO

CARLA S. REISSMAN (DPA)

NUEVA YORK.- ¿Qué haría Janis Joplin hoy si hubiera sobrevivido a sus excesos con las drogas? ¿Sería una distinguida rockera veterana como sus colegas de Woodstock Bob Dylan y Santana? ¿Protestaría sin mucho éxito contra la guerra en Irak como Joan Baez? ¿O estaría involucrada en una guerra de divorcio como el ex Beatle Paul McCartney?

Son todas especulaciones, porque Joplin tenía apenas 27 años cuando murió de una sobredosis de heroína en octubre de 1970. De esta manera, se convirtió en leyenda inmortal con canciones como ‘Me And Bobby McGee’. Joven, contestaria y salvaje. El título de “cantante de blues y rock blanca más importante” no se lo pudo disputar nadie hasta ahora, quizá con la excepción de Amy Winehouse. Este sábado 19 de enero se cumplen 65 años del nacimiento de Janis Joplin.

Para la edad de la jubilación, Janis Joplin de todas maneras no habría tenido paciencia. “Prefiero tener diez años de ‘superhypermost’ que cumplir 70 y estar sentada en un maldito sillón delante del televisor. Se vive ahora. ¿Cómo vamos a esperar?”, era su lema.

La diosa de la generación del ‘flower power’ vivió su década bajo el lema de los años 60: “Vive intensamente, muere rápido”. El rockero Eric Burdon (The Animals) dijo sobre ella: “Janis murió de una sobredosis de Janis”.

En la ciudad de Port Arthur en Texas, donde creció, Janis Joplin ya era considerada beatnik cuando nadie sabía muy bien qué era eso en realidad. A los 17 años se escapó y viajó por todo el país. En San Franciso, la cantante de blues de cabellos despeinados y numerosos collares debutó con la banda Big Brother And The Holding Company.

Hizo furor con una de las voces más singulares de su generación. Sus burlas sobre el establishment (‘Oh Lord Won’t You Buy Me A Mercedes Benz’) y su vulnerabilidad ante el amor no correspondido (‘Piece of My Heart’) no las cantaba, sino que las gritaba al micrófono. Bramaba, resollaba, suspiraba y susurraba sus textos. La comunidad hippie de San Francisco quedó fascinada con su intensidad. Y pronto también lo estuvo el resto de la nación.

El éxito le llegó en 1967 con su actuación en el legendario Monterey Pop Festival, sobre todo con la canción ‘Love is like a Ball and Chain’. Vendió millones de copias del disco ‘Cheap Thrills’ (1968) y también de su primer disco en solitario ‘I Got Dem Ol’kozmic Blues Again Mama’ con su nueva formación Kozmic Blues Band.

Luego vino Woodstock y una gira por Europa. Muchas veces se la veía con el micrófono en una mano y la botella de whisky en la otra sobre los escenarios. Bebía y fumaba marihuana como Jimi Hendrix. Todo lo que hacían los chicos duros del rock and roll, ella ya lo sabía hacer hace tiempo.

El 4 de octubre de 1970, su vida terminó en un hotel de Hollywood, donde fue encontrada 12 horas más tarde. Presumiblemente consumió por error una sobredosis de heroína. En el transcurso de pocos meses, murieron Hendrix y Jim Morrison, otras dos leyendas del movimiento juvenil. Era el final de una era en la que todos creían que no se podía confiar en los mayores de 30. Joplin, al menos, ni siquiera lo intentó.

Maltrato animal

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Compraba perros por internet para dejarlos morir de hambre y sed

P. TENA / N. BONET. 14.01.2008

Dejaba morir de hambre y de sed a los perros que compraba por internet o que adoptaba en perreras municipales.

El caso ha llegado ya a los Mossos y en unos días está previsto que los animales que tiene a su cargo este vecino de Badalona pasen a manos de una protectora.

Por ahora han sido seis los animales que han muerto a manos de este presunto maltratador de animales, según la clínica veterinaria que los atendía y la protectora Veuanimal.

Todos ellos presentaban los efectos evidentes de la desnutrición y del maltrato prolongado. Algunos incluso estaban mutilados.

La última alarma saltó cuando el supuesto maltratador llevó a un pastor alemán a la consulta del veterinario con los mismos síntomas y con una profunda herida en el tórax producida por el constreñimiento de una correa de cachorro demasiado ajustada.

Una vez presentadas sendas denuncias a los Mossos, al Ayuntamiento de Badalona y al Colegio de Veterinarios, la policía inspeccionará el domicilio del presunto maltratador que podría ser incluso inhabilitado, con lo cual no estaría autorizado a tener animales a su cargo en un futuro.

El denunciado tenía, además, una iguana, un hurón y un gato en casa.

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En recuerdo de Angel González

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OBITUARIO: El escritor de la libertad y el compromiso

El poeta que dignificó la derrota

Ángel González, maestro de la generación del 50, muere en Madrid a los 82 años

 JESÚS RUIZ MANTILLA – Madrid – 13/01/2008  ELPAIS

Tuvo que irse ajustado a su ley. Discretamente. Sin hacer ruido. Manteniendo impecable el tipo y sin alarmar a sus amigos más de lo necesario ni siquiera en los dos últimos días que pasó en el hospital, junto a Susana Rivera, su compañera de tantos años. Le dio por largarse como le vino en gana, quizá vislumbrando lo que nos anunciaba en aquel poema titulado El otoño se acerca: “Se diría que aquí no pasa nada, / pero un silencio súbito ilumina el prodigio: / ha pasado / un ángel / que se llamaba luz, o fuego, o vida, / y lo perdimos para siempre”.

Ayer perdimos la imponente presencia de Ángel González. Pero empezamos a ganar su memoria, la de este inmenso poeta que nació en Oviedo en 1925, donde en unos días depositarán sus cenizas los amigos, después de que sea incinerado hoy en la Almudena al final de una ceremonia laica en la que leerán algunos poemas escogidos. Allí le despedirán como merece este poeta fundamental en la historia de las letras españolas de los dos últimos siglos. Hoy dejará Madrid, la ciudad que fue su guarida, donde se armaba un revuelo tremendo cuando regresaba cada primavera desde Albuquerque, en Estados Unidos: la ciudad en la que enseñaba literatura española desde 1972 y a la que nunca dejó de acudir para buscar cierto descanso y un retiro voluntario en el que podía escribir tranquilo.

Vivió siempre unido y comprometido con la España vencida. Aquélla en la que no había hueco para un padre que fue maestro republicano o un hermano fusilado por la represión franquista. La tierra mugrienta en que pudo llevar con dignidad y sobre el estigma de la derrota una adolescencia triste con su madre.

Todo aquello, lejos de labrar en él un rencor, una bilis vengativa, desarrolló en este creador agudo, hipersensible, un compromiso con la decencia, la libertad y la justicia que le acompañaron siempre. Así venció el odio, dignificó todas las derrotas y se convirtió en ejemplar. Hasta el punto de hacerse heredero de la más auténtica ética machadiana, reconocible como hilo irrenunciable en toda su obra. Desde su primer poemario, Áspero mundo, Premio Adonais en 1956, hasta el último, Otoños y otras luces (2001), y pasando por otras obras fundamentales como Sin esperanza, con convencimiento (1961), Grado elemental (1962), Palabra sobre palabra (1965), Tratado de urbanismo (1967), Dixis en fantasma (1991)…

Fue padre y guía moral de poetas de diferentes generaciones. Ayer todos lamentaban su pérdida en el tanatorio de San Isidro, adonde acudió una destacadísima representación de su mundo. Se daban el pésame unos a otros, apesadumbrados, afectados, vencidos, nada resignados. Como Almudena Grandes: “Es demasiado pronto para que se haya ido, aunque me alegro de que muriera sin conocer la decadencia. Era la figura tutelar de todos nosotros, ejercía una autoridad literaria y vital”. Lo mismo Joaquín Sabina, con las gafas oscuras puestas, como un hijo abandonado: “Nunca me he sentido tan huérfano. Era el amigo perfecto, el compañero de copas y de charla ideal. Hace un año que fuimos a Colliure a visitar la tumba de Machado y recuerdo queme hinché a llorar lo mismo que hoy”, contaba.

También sabe que han podido apurar los últimos días felices, como Juan José Millás, que hace poco menos de un mes compartió con él un honoris causa en Oviedo. “Hubo épocas de mi vida en que me aprendía sus poemas de memoria. Ha muerto sin dejar de ser Ángel González. Aquel día del honoris causa, con ese disfraz que nos ponen, se echó la mano al pantalón para coger un cigarro, como si hiciera una travesura. No renunció a nada hasta el final”.

No se dio tregua. Lo fumó y lo bebió todo junto a los amigos, no dejó de hacer planes, de entusiasmarse con los lectores más jóvenes, a los que estaba preparando una antología suya junto a Benjamín Prado que saldrá editada por Alfaguara. De contarle a su gran amigo Luis García Montero los detalles de una memoria lúcida para que escribiera un libro biográfico que acabaría con su llegada a Madrid en los años cincuenta, ciudad donde fue referente de la generación de esa década.

Recibió premios como el Príncipe de Asturias, el García Lorca o el Reina Sofía de Poesía Iberoamericana. Fue uno de los grandes, como recordaba su editor, Chus Visor, que la noche de su muerte estuvo junto a él. “De verdad, estaba bien. Nada indicaba que fuera a morirse. Le había llevado la última novela de Martínez de Pisón y acababa de terminar de leer Herzog, de Saul Bellow”, comenta.

El tanatorio ayer era un homenaje puro, en horizontal, donde se citó una brigada de viejos amigos, compañeros de la Real Academia ?acudieron a despedirle Gregorio Salvador, José Manuel Blecua, Francisco Brines o el director, Víctor García de la Concha? y poetas jóvenes, como Luis Muñoz, Antonio Lucas o Carlos Pardo. También fue a despedirle el ministro de Cultura, César Antonio Molina: “Luchó por la libertad y consiguió una poesía propia, llena de ironía, en la que se identificaban polos como Machado o san Juan de la Cruz. Lo veía todo con una distancia próxima”.

Guardaron el féretro todos sus amigos, junto a Susana. Pasaron una última tarde juntos, contando excesos, recordando ocurrencias, celebrando la maestría de su mirada irónica, la contundencia serena de su voz honda, pausada, rotunda. Esa bonhomía estoica irrepetible… Lloraban ya con rabia lo que a partir de hoy va a ser la larga ausencia del poeta que todo lo supo llenar de vida.

 

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