No soy un troglodita

 

ENTREVISTA: ALMUERZO CON… MILLÁN SALCEDO

“No salgo a la calle por miedo a que me graben”

 

ROSANA TORRES 28/04/2008

Lo de los cómicos con el hambre es una relación sólida que viene de antaño. Claro que hay cómicos que hablan de un giro en esa relación. “Las sobremesas son aburridas y ahora los ricos invitan a un gracioso para que amenice la cosa”, dice Millán Salcedo, uno de los actores más populares de la escena española desde que formó parte del grupo, hoy ya disuelto, Martes y 13.

Es como si sufriera el síndrome del millonario soltero. “¿Me querrán por mí o será por lo otro?”, se pregunta en voz alta. Aprovechando el encuentro entre viandas, espeta silabeando: “Soy un entre-tenedor, es lícito que recurran a uno para animar, pero también es una cruz discernir entre interés o afecto”.

Aun así, no hay cosa que más le guste que las sobremesas, las tertulias, las partiditas de mus y comer pipas. Y sardinas: “Si no fueran tan olorosas y escandalosas, serían un manjar caro y muy apreciado”, dice este hombre, que no tiene móvil ni ordenador, iPod, MP3, agenda electrónica ni menos aún GPS. “No soy un troglodita, está muy bien que las ciencias adelanten una barbaridad, pero ésta es mi forma de protestar por el uso indiscriminado de esas cosas, defiendo lo artesano, lo manual, de hecho lo mejor que hago, me lo sigo haciendo con la mano”.

A pesar de que ya no está en la cresta de la ola como hace unos años, su popularidad le ha obligado en los últimos tiempos a una involuntaria reclusión de la que habla con un toque de amargura: “No salgo a la calle ni voy a los bares por falta de libertad”. Mezcla una afirmación tan grave al tiempo que cuenta su clara inclinación por la carne en detrimento del pescado: “Por eso lo del solomillo de atún me gusta tanto, porque así cambio”, y añade, dejando claro que vivir es eso, mezclar temas triviales con otros de hondo calado: “No puedo ir prácticamente a ningún sitio sin correr el riesgo de que alguien te grabe y se invente lo que quiera, encima hay quien piensa que la popularidad es buenísima; una putada, porque pertenezco a una profesión con un índice de paro alrededor del 70%, con un gran intrusismo y con las televisiones vendiendo oropel y estrellato”, comenta.

Con una sólida formación actoral, hoy se queja de que no le llamen para hacer teatro. “Deben de pensar que haré cucamonas en mitad de una escena y no me ven como lo que soy, un característico”, dice este profesional, que vivió como un inmenso regalo que le llamara Miguel Narros para hacer un serio e histriónico Herodes en Salomé de Oscar Wilde: “Lo incomprensible es que no me quisiera para bailar la danza de los siete vientres”.

En los últimos días ha estrenado Yo me subí a un piano verde en el madrileño teatro Infanta Isabel, dirigido por otros dos especialistas en humor teatral: Paco Mir y Joan Gracia, de El Tricicle. Y ahora más que nunca vigila sus comidas y bebidas: “Hasta los 50 era como un san bernardo que se lo tragaba todo, pero ahora me cuido por una razón de peso”, dice en referencia no a una tendencia a engordar, sino a que está operado de los tobillos tres veces: “Menos mal que no soy un ciempiés, si no sería terrible, pero tengo que cuidarme, porque tanto yo como las pilinguis vivimos del cuerpo”.

 

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Asturias y su patrimonio bibliográfico

 

Asturias pondrá a disposición del mundo todo su patrimonio bibliográfico

24.04.08 – P. MERAYO

El presidente del Principado, Vicente Álvarez Areces, anunció ayer, al inaugurar oficialmente la exposición sobre Ángel González, (‘Lúcido Ángel’) que el Principado pondrá a disposición del mundo, a través de la red de redes («a la que ya accede el 54% de la población»), todo su patrimonio bibliográfico.

El primer paso será la digitalización de 66.000 páginas de 600 de libros y prensa histórica de los siglos XVIII y XIX . «Esta será nuestra contribución al proyecto que pretende crear una biblioteca digital europea», dijo el presidente que se felicitó por los datos recientes aportados por la Federación de Gremio de Editores de España y adelantados el domingo por EL COMERCIO, que sitúan a Asturias como la cuarta comunidad autónoma con mejores índices de lectura y, además, la que más ha crecido en los últimos años, alcanzando ahora el 58’4% de la población.

Es decir, «más de la mitad de los asturianos son lectores», como remarcó Areces, quien también destacó los tres millones de usuarios de bibliotecas registrados en 2007 y el millón de libros prestados durante ese año (un tercio a niños), así como el incremento de centros bibliotecarios y de todos sus fondos, que alcanzan ahora, dijo, los 2.296.786 documentos, de los que más de dos millones son libros.

Los legados

El jefe del Ejecutivo autónomo aprovechó también el acto institucional del Día del Libro para agradecer públicamente la generosidad, compromiso y afecto de la familia Clarín, por la oferta de su legado a la mirada pública y recordó que «un equipo está trabajando para que sus fondos bibliográficos se conserven en Asturias y estén a disposición de investigadores y usuarios».

Dicho lo cual el principal mandatario asturiano recordó también el legado Monterroso, recientemente donado a la Universidad de Oviedo, y que le dio pie para asegurar que «Asturias es una comunidad abierta a la ciencia y a la cultura y por ello despierta el afecto de escritores como Augusto Monterroso», dijo. En Asturias, además, añadió Areces, «se fomenta el reconocimiento a escritores, libreros, editores, bibliotecarios y educadores que estimulan la lectura con su dedicación profesional», algo que ha permitido, dijo, que los niveles de lectura crezcan como lo han hecho.

 

 

Mantuvo relaciones con un erizo para terminar con su eyaculación precoz

Un hombre debió someterse a una intervención luego de sufrir graves heridas durante un encuentro sexual. El animal está “en perfectas condiciones”
“Me daba tanta vergüenza ir a una clínica normal a discutir mis problemas sexuales que estaba dispuesto a cualquier cosa”, confesó un hombre de 35 años que recurrió a un curandero para terminar con su problema de eyaculación precoz.

Zoran Nikolovic estaba muy preocupado por su desempeño en la cama. Quería mejorar para sorprender a su pareja, pero la idea de ir a un especialista lo aterraba. Con un poco de valor, se atrevió a visitar a un curandero.

Sin ofrecer resistencia, el serbio escuchó los consejos que le dieron. Al llegar a su hogar, consiguió un erizo e intentó mantener relaciones sexuales con él.

Un desenlace doloroso
“Hemos realizado operaciones similares en otras ocasiones, pero sólo con pacientes que habían sufrido accidentes. Nunca habíamos visto algo así, y dudo que lo volvamos a ver”, destacó uno de los médicos que atendió a Zoran.

El pene del hombre quedó destrozado por el encuentro, por lo que debió someterse a una intervención de urgencia.

La víctima de este incidente está preocupada por la reacción de su novia. “Dios sabe qué pensará de mí: no sé si me dejará por pensar que soy un pervertido o por haber sido tan idiota”, comentó.

Fuentes del sanatorio aclararon que el erizo está “en perfectas condiciones”. El único con secuelas fue el serbio.

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Clubs de lectura

La explosión de los clubs de lectura

La Vanguardia 20/04/2008

Las reuniones donde se comentan libros se han multiplicado exponencialmente en Catalunya en los últimos diez años

Prisiones, grupos de estudiantes, señoras de la alta sociedad, usuarios de bibliotecas, ingenieros de caminos, escuelas idiomas, peñas futbolísticas, de amigos, institutos, centros culturales, librerías, casals d’avis, museos, espacios internáuticos, teterías, sindicatos, gimnasios… Todos tienen algo en común: en los últimos diez años, han montado un club de lectura, es decir, se han organizado en grupos de 10 a 30 personas para leerse todos un mismo libro y, después, reunirse y comentarlo. La cosa ha cobrado tintes de fenómeno porque, aunque gran parte de estos clubs no están censados, los que sí lo están – los dependientes de las bibliotecas públicas- se han multiplicado exponencialmente. Hace diez años había un solo club en Barcelona; hoy, 75. A escala catalana, hay unos 300, cuando hace diez años no pasaban de veinte. Explica Gemma Domingo, coordinadora de los clubs de Barcelona: “Creamos la oferta y nos sorprendió la masiva respuesta”. Miles de catalanes han decidido convertir la experiencia individual de leer en un acto social y colectivo.

 

Un aire anglosajón. Aunque España cuenta con una tradición que nos remonta, por ejemplo, al madrileño café Gijón del siglo XIX o a las célebres penyes que reinaron en la Barcelona de principios del siglo XX (como la del Ateneu), lo cierto es que, como apunta Juanjo Arranz, jefe de servicios de Biblioteques de Barcelona, “la codificación actual del club de lectura es anglosajona: allí fueron creados por las editoriales inglesas y norteamericanas, para aumentar las ventas de sus títulos”. La experiencia catalana actual se ha basado también en casos pioneros, como los de Guadalajara (empezó hace 25 años) o Salamanca, así como en la empresa británica Opening the Book, que lleva los clubs de lectura a espacios como bodegas, parques, restaurantes o castillos, con material, actividades e incluso mobiliario creados a propósito. Algo parecido ha hecho el club Fòrum, del Col · legi d´Enginyers, que ha comentado La bodega de Noah Gordon “en una cena con cata de los vinos que aparecen en la obra”, según explica Teresa Aurín.Contra la rutina. Anne Downes, de Opening the Book, nos resume la filosofía de los clubs: “De niños, nuestras lecturas son dirigidas por los mayores, padres y profesores que nos dicen qué leer, pero al convertirnos en adultos, vamos a nuestro aire y descubrimos cosas en solitario. El resultado es que caemos en hábitos de lectura y dejamos de explorar la variedad. Algunos se dicen a sí mismos que ciertos libros son demasiado difíciles, o muy cortos, o malos, o muy serios… Cada lector tiene sus esnobismos. Eso son barreras, y los clubs sirven para hacernos encontrar un libro que no sabíamos que queríamos”.

Los espontáneos. Los clubs espontáneos, formados por amigos, son flexibles en las normas. Marc Lorenzo, abogado de 27 años, se reúne el primer viernes de cada mes en un restaurante con compañeros de su promoción para comentar una novela. “Lo hacemos comiendo, sí, y lo peor son las discusiones para decidir el título siguiente”. Igual que en varios clubs oficiales, también hacen “otras actividades, como ir al cine o a una exposición, sobre todo si tiene que ver con el libro”.

Un ejemplo. El pasado jueves, en la biblioteca del Guinardó se comentaba la novela Cumbres borrascosas, de Emily Brontë. Lola reconocía que “está bien escrita, pero resulta claustrofóbica” y añadía que “estos amores son de psiquiatra”. Rosa destacaba “la capacidad de la autora para describirnos todo tipo de sentimientos, y el fuerte simbolismo de los escenarios”. Charo cree que “no da mucho valor a sus personajes femeninos, en contra de lo que hace Virginia Woolf, cuyas mujeres evolucionan, mientras que aquí son sumisas”.

Más mujeres. Gemma Domingo y Maria dels Àngels Solà, de la biblioteca pública de Lleida, nos trazan el retrato robot de los asistentes: “Mujeres de mediana edad, de entre 45 y 60 años, y de nivel cultural medio”, con excepciones curiosas de mayoría masculina en clubs especializados como el del cómic. En los casos en que se ha invitado al autor del libro, “este suele quedarse sorprendido por el alto conocimiento de su obra, porque están acostumbrados a tratar con público que todavía no los ha leído”.

Mal de amor. El miércoles pasado, en una sala de la biblioteca Francesca Bonnemaison de Barcelona, un grupo de mujeres hablaban sobre Tristany i Isolda.El argumento de la obra hizo que la charla derivara hacia las relaciones entre hombres y mujeres. Maite, de Ávila, bromeaba: “Si existiera eso del filtro de amor, sería la pera: ´Me tomo el bebedizo y así no me divorcio´”. La escocesa Pamela explica: “Básicamente nos lo pasamos muy bien, nos reímos juntas, y es una manera de hablar catalán”.

Bocadillo y libro. Entre las instituciones y empresas con clubs del libro se cuentan desde cárceles, como el Centre Penitenciari de Ponent, hasta centros extranjeros como el British Council, pasando por espacios de arte como los de Caja Madrid o el CCCB, librerías como la FNAC, Negra y Criminal, Casa del Llibre o Pròleg, o incluso la empresa metalúrgica Simo de Montblanc, que celebra su club aprovechando la hora del descanso.

 

Soportales, símbolo de Avilés

Soportales de Avilés

Por Alberto del Río Legazpi

(se transcibe un reportaje de Elisa Campo, publicado en la Edición de Aviles, el domingo 2 de marzo de 2008)

Cuatro kilómetros bajo palio

Los soportales, que son el símbolo de Avilés según el investigador Alberto del Río, siguen vigentes en las edificaciones actuales y marcan una continuidad arquitectónica

E. Campo
Avilés tiene soportales como para disponer a lo largo de la playa de Salinas en trayecto de ida y vuelta. Nada menos que cuatro kilómetros de soportales -3.318 metros en el centro- tiene contabilizados el investigador Alberto del Río, que no duda en definir este elemento arquitectónico como el símbolo indiscutible de la ciudad. Se trata de un pórtico a manera de claustro que tienen las casas en las fachadas, y que constituye una auténtica calle bajo palio, resguardada de las inclemencias meteorológicas. Muchas otras villas del Norte utilizaron también este recurso, pero la virtud de Avilés es la de haber conservado gran parte de ellos y seguir empleándolos en la arquitectura de nueva planta.
La diversidad de soportales que pueden contemplarse en las calles avilesinas es muy amplia, aunque se pueden distinguir dos tipos fundamentales: el que emplea columnas o pilares que soportan directamente el piso superior del edificio, y el que utiliza arcos paralelos a la fachada. En ambos casos la cubierta es de techumbre plana, sin bóveda. A partir de ahí, la variedad es enorme: columnas con y sin capitel, con basa o sin ella, pilares de distintos materiales y múltiples dimensiones, apoyados o no en un muroÉ

El origen del soportal en la ciudad se pierde en la memoria. Los más antiguos, los anteriores al siglo XIX, son los que pertenecen a las calles Galiana, Rivero, Plaza de España, la Ferrería, Bances Candamo y Carbayedo. No obstante, dice Alberto del Río que posiblemente haya algunos, como parte de los de la calle Bances Candamo, que sean incluso anteriores al siglo XVII, siglo en el que Avilés se expandió fuera de la muralla y se abrieron las calles de Galiana y Rivero.

Galiana es, precisamente, el reino del soportal por excelencia, con una columnata de 252 metros. Un soportal que llega desde el mismo empate con San Francisco hasta la confluencia con Cervantes y continúa aún después, ya en la avenida de Portugal. Y que, como dice Alberto del Río, ha atrapado a todos los cineastas que grabaron en Avilés, desde Gonzalo Suárez o José Luis Garci hasta llegar al último ejemplo, el de Woody Allen.

Del siglo XIX son los soportales de la plaza de los Hermanos Orbón, característicos por su ligereza y elevación. También a ese siglo pertenecen los de San Francisco -que ofrece un muestrario de arquitectura modernista- , la plaza de Álvarez Acebal y la esquina de la plaza Pedro Menéndez y La Muralla, conocida como la del Colón, y que remite al estilo de Nueva Orleans.

Finalmente, ya en el siglo XX se construyeron nada menos que 612 metros de soportales en la manzana rodeada por la avenida San Agustín, Fuero de Avilés y Fernando Morán. Otros son los de la plaza de la Guitarra y los de El Atrio. «Hay lugares por los que transitas habitualmente y no te das cuenta de que son soportales. Hoy los constructores siguen manteniendo en Avilés la filosofía del soportal», dice Del Río. Los soportales no sólo se construyen de nueva factura, sino que también se recuperan las piezas antiguas en los casos de rehabilitación, como sucedió recientemente en la calle Rivero.

El soportal permitió, en una época en la que no había luz eléctrica, aprovechar al máximo la luz del exterior. Bajo sus techos se cobijaban los artesanos y vendedores, que podían de este modo hacer caso omiso de la lluvia. Según cuenta Del Río, calles como la de Galiana estaban exclusivamente bajo soportal: el resto, lo que hoy se conoce como calle, era simplemente el lugar de paso para el ganado. La doble pavimentación que existe bajo los soportales, de losas y cantos rodados, se ideó para permitir que los caballos pasaran sobre estos últimos. Hoy los soportales son espejo obligado de la memoria histórica de Avilés, objetivo de las cámaras fotográficas, laberinto para la imaginación y, como siempre, un paraguas oportuno contra el mal tiempo.

40º Aniversario de la cueva de Tito Bustillo

Tito Bustillo mostrará el panel de los caballos y el camarín de las vulvas una vez a la semana

 

15/04/2008 La Nueva España

El Principado ha decidido ampliar las visitas a la cueva de Tito Bustillo en pleno aniversario de su descubrimiento. La gruta podrá visitarse una vez a la semana durante dos horas y los seis visitantes establecidos por cupo tendrán acceso al camarín de las vulvas y al panel de los caballos. Así se anunció ayer, durante los actos de conmemoración del 40.º aniversario del descubrimiento. Las autoridades contaron con guías de lujo: los descubridores de las pinturas. En Ribadesella también se ha abierto una exposición con material de la época y con una maqueta que recrea el hallazgo de la gruta.

Ribadesella,
Daniel BÁRBARALa cueva de Tito Bustillo, uno de los santuarios del arte rupestre mundial y de cuyo descubrimiento se cumplen ahora cuarenta años, estrenará el próximo sábado un nuevo régimen de visitas. Así lo anunció ayer el director de Patrimonio, Adolfo Rodríguez Asensio, durante los actos del aniversario en Ribadesella. «Se trata de una visita semanal más completa, posiblemente los sábados, compuesta por seis personas y con una duración aproximada de dos horas», explicó.

Seis miembros de la familia de Tito Bustillo, fallecido y uno de los diez jovencísimos descubridores de las pinturas, serán los encargados de inaugurar la nueva modalidad de visitas, más completa y menos restrictiva. Los afortunados que penetren en las entrañas de la gruta recorrerán sus lugares más recónditos. Cavidades en las que lucen los dibujos más espectaculares y más protegidos de la cueva, tales como el panel de los caballos o el camarín de las vulvas, que actualmente están restringidos al público. Rodríguez Asensio añadió, además, que las obras del Centro de Arte Rupestre comenzarán de inmediato y el equipamiento abrirá sus puertas en 2010.

La segunda jornada de conmemorativa del 40.º aniversario del descubrimiento de Tito Bustillo se inició ayer, a las diez de la mañana, con una visita a la gruta. Siete de los espeleólogos del grupo de montaña Torreblanca que hallaron las pinturas rupestres hicieron de guías de lujo para las autoridades, entre las que se encontraba el delegado del Gobierno en Asturias, Antonio Trevín; el director general de Patrimonio, y miembros de la Corporación local, entre otras autoridades del ámbito regional.

Los primeros ojos sobre Tito Bustillo -Jesús Fernández Malvárez, Adolfo Inda, Elías Ramos, Eloísa Fernández Bustillo, Pía Posada, Amparo Izquierdo, y Ruperto Álvarez- vivieron ayer uno de los momentos más emotivos cuando, tras plasmar su firma en el libro de honor del Ayuntamiento de Ribadesella, el alcalde del municipio, Ramón Canal, solicitó «el más fuerte de los aplausos» para los dos componentes de aquel descubrimiento, que, dijo, «desgraciadamente hoy (por ayer) ya no están con nosotros».

Todos y cada uno de los asistentes al acto se pusieron en pie, al mismo tiempo que brindaron un largo, caluroso y sonoro aplauso en honor de los dos descubridores fallecidos. El recuerdo de Celestino Fernández Bustillo (Tito Bustillo) y Fernando López Marcos (jefe de maquetación de LA NUEVA ESPAÑA), se vio reflejado en los ojos de los descubridores, inundados por lágrimas cargadas de emoción.

Más tarde, se inauguró una exposición sobre el descubrimiento de los dibujos. Mientras los descubridores disfrutaban de la muestra, los asistentes indagaban sobre cómo se produjo uno de los acontecimientos más importantes en Asturias.

 

 

El salmón en Asturias

CUANDO EL SALMÓN ES LEYENDA

Por Luis Arias

Hubo un tiempo en que la modernidad y el progreso en Asturias entraban, como los salmones, río arriba. Estoy hablando de aquellos indianos con sus proyectos innovadores, construyendo escuelas y potenciando en nuestras principales ciudades mejores condiciones de vida. Hubo un tiempo en que en esta ruta del salmón que arranca en Cornellana, y termina muy cerca del que fue uno de los principales pozos salmoneros de Asturias, tuvo como uno de sus principales atractivos el mágico pez que se vino convirtiendo, como dirían los petulantes, en un bien escaso.

En esta Asturias de los parques temáticos, mordazmente descrita por Gregorio Morán en los artículos que dedicó a nuestra tierra hace unos meses, cada vez es más frecuente hacer del fantasma y del ausente objeto museístico, depositando la leyenda viva en una hornacina para disfrute mayor del visitante.

Los salmones no volverán masivamente como las golondrinas becquerianas cada primavera. Y, aun así, se podrían poner en práctica políticas tendentes a mejorar las condiciones de los ríos que siempre favorecerían, si no su aumento, sí al menos una lucha contra la paulatina disminución de este mágico pez en nuestros ríos. Estaríamos hablando, verbigracia, del saneamiento en los pueblos ribereños, que no ha llegado aún a gran parte de ellos, y que, por mucho que nuestra vivaz consejera doña Belén Fernández lo anuncie a bombo y platillo, es el hecho de que tales obras no sólo no han comenzado, sino que ni siquiera conocemos al detalle las fechas concretas de su realización. ¿Le supondría un esfuerzo ímprobo a nuestra Consejera concretar el cuándo de estas obras? ¿Están los ayuntamientos implicados apremiando para que esto se lleve a cabo?

Sería sarcástico que se dedicasen los medios necesarios a aulas temáticas y a museos sobre el salmón y que, sin embargo, no se adopten las medidas medioambientales que son más necesarias que nunca, y no sólo por lo que a la pesca se refiere, sino también por el respeto a los ciudadanos que aún viven en los pueblos, que pagan los impuestos establecidos y que, sin embargo, no cuentan con unos servicios imprescindibles para un país que pertenece al primer mundo en el siglo XXI.

Declaraciones de amor al río, a los paisajes astures, a nuestra envidiable naturaleza. Eso que no falte. Discursos que ensalzan todas las leyendas de aquello que se amortaja y diseca. Todo ello es huero y hasta demagógico si no va acompañado de políticas presentes para alcanzar el futuro en condiciones mínimas.

¿Qué discurso político hay con respecto a la naturaleza asturiana, más allá de reclamos turísticos y propagandísticos? La loa al pasado, la nostalgia de lo mejor que hemos tenido, al tiempo que se echan en falta políticas para el presente. Se debería reflexionar muy seriamente sobre ello. El mejor homenaje que se puede hacer al pasado es luchar para que las generaciones futuras sigan disfrutando del legado que hemos recibido, y ese legado, en el caso de los ríos, tiene que ir mucho más allá de lo museístico, tiene que volcarse en el cuidado y mantenimiento de lo que hemos recibido. ¿De veras se está haciendo eso? ¿De veras las políticas que se aprueban van en esa dirección?
Cuando el salmón es leyenda. Es mucho más fácil hacer recordatorios, libros de fotos antiguas sobre lo que fue una de nuestras mayores riquezas y atractivos. Se trataría, sobre todo, de medidas medioambientales para que el mágico pez no desaparezca, o que, en el mejor de los casos, su presencia no pase de lo testimonial. Consta que hay asociaciones que luchan por ello. Pero lo básico es que las instituciones se impliquen, más allá de los discursos de prosa plateresca, más allá de los topicazos al uso. Las cifras de capturas de salmón de hace décadas son irrecuperables, pero ello no significa que no se pueda hacer más de lo que se viene llevando a cabo.
Cuando el salmón es leyenda. A los ruteros habría que mostrarles, para empezar, una senda limpia y cuidada. Y, para seguir, unas medidas medioambientales que pusiesen de relieve el cuidado del río. ¿A qué se espera, doña Belén? ¿Es de recibo que muchos de los pueblos ribereños del Narcea no sólo estén sin saneamiento, sino que además no se sepa cuándo se va a acometer?

Como las familias que fueron poderosas y ahora sólo cuentan con ensoñaciones de un pasado glorioso en el que no tuvieron arte ni parte sus actuales herederos, el presente de Asturias rinde aparente culto a lo mejor de su pasado y no asienta los peldaños de su futuro que son, obligatoriamente, el cuidado y el mimo de lo mejor que hemos recibido.

Todo lo demás es palabrería. ¿Dónde está la apuesta de futuro por ese mágico pez que entró río arriba en nuestras comarcas? Abandono de un presente que sólo tiende a embalsamar el pasado.
Mala burra, diríamos y decimos aquí.